Ojalá una psyop tan evidente como presentar la paternidad de forma deseable en un videojuego fuera a solucionar el problema
Todos los indicadores que pueden estudiarse muestran que el problema no es la voluntad de tener hijos, sino la falta de acceso a medios materiales y sociales para que hacerlo sea viable
No hablo solo en el sentido amplio de la pobreza. Todo Occidente, y en especial sociedades como la japonesa, tienen un problema en relación con el concepto del coste de oportunidad en el trabajo
Tener un hijo requiere tiempo, cuidados, cambiar prioridades, reorganizar el entorno en el que vives y, en definitiva, no centrarte únicamente en producir y consumir. Sociedades como la japonesa, aunque esto puede aplicarse a casi cualquier lugar del mundo, han convertido a sus ciudadanos en máquinas disociadas de la vida colectiva y social, despojándolos de cualquier horizonte más allá del trabajo y el ocio. El objetivo es ascender en el empleo para ganar más dinero, lo cual resulta contradictorio con tener un hijo, ya que eso exige reducir tu productividad durante años para poder cuidarlo. Tener un hijo es la antítesis de este modo de vida, que cancela la capacidad de ascender económicamente y suspende el ocio de forma temporal
Ni siquiera Hungría, destinando un 5 % de su PIB, ha conseguido volver a niveles de 2,2 hijos por mujer para mantener la población. El motivo no es solo la carencia económica, ni la falta de guarderías —que también—, sino un modelo que ha convertido al ser humano en una máquina de producir y consumir, donde tareas más complejas como la paternidad, que requieren esfuerzo sostenido en el tiempo, apoyo colectivo y comprensión por parte de las empresas, prácticamente no tienen cabida
Si tienes un hijo, eres temporalmente menos productivo. Tienes que centrarte en algo que no es darle esa atención a la empresa y, al mismo tiempo, renunciar en parte al ocio común, que en la mayoría de los casos es una de las pocas formas de disfrutar y evadirse de ese ciclo de trabajo. Esto, sumado a que la crianza colectiva, algo común en las sociedades humanas desde hace miles de años, se ha convertido en un proceso individualizado y mercantilizado en lugar de cooperativo, explica que no existan incentivos reales de ningún tipo
La solución pasa por volver a una organización más cooperativa y por luchar contra la imagen del ser humano como maquinaria. La paternidad es de las cosas más humanas que existen; mientras nuestras sociedades nos traten como máquinas, no tendremos ni los incentivos ni las herramientas para poder tener hijos
Si bien creo que juegos como este pueden despertar el deseo de tener hijos, ese deseo se va a convertir en frustración muy rápidamente cuando el proceso romantizado de “cuidar” se convierta en tener que organizar el trabajo, la familia, los cuidados y la propia supervivencia al mismo tiempo