Me preocupa sumamente la guerra judicial emprendida por el presidente ecuatoriano Noboa contra sus opositores políticos, la cual incluye la proscripción del partido político más grande del país hasta después de las elecciones de noviembre. Ahora, Noboa está persiguiendo al excandidato presidencial Andrés Arauz por «intentar influir en las instituciones del Estado», una acusación política infundada.
Continuaré siguiendo de cerca el caso de Andrés e insto a que se protejan sus derechos humanos, así como los de otros opositores políticos.