Esa actitud de apartar a cualquier jugador que no sea de su misma raza en el baloncesto es muy típica de los afroamericanos en ee.uu. no es racismo, lo hacen por puro ego territorial. Durante mis primeros años viviendo en el Bronx jugué mucho cerca de la 161, y literal, casi siempre terminaba en problemas o discusiones hasta que desistí porque no vine a este país a salir por Telemundo 47. No te pasan el balón ni matao te hacen sentir como si estuvieras de más en la cancha, sin importar que metas 30 puntos uno detrás de otro. Al contrario, que anotes solo los hace sentir incómodos. Es exactamente lo mismo que hace Jalen Brunson con Karl-Anthony Towns, siente que él tiene que ser el dueño absoluto del juego y dirigirlo todo…