Dominicanos, Dominicanas, a defenderse.
(Reflexiones dedicadas a Cielo García y a todas las víctimas inocentes de este crimen internacional, incluyendo al joven Nauriel Misael Medina )
El pueblo dominicano tiene derecho a defenderse…pero sin perder de vista el alto sentido moral de su lucha por sus derechos inalienables como Nación.
Lo he dicho siempre, y hoy lo quiero repetir: los que crean que el pueblo dominicano aceptará pasivamente, sin resistencia en todos los terrenos, que sectores de sus clases dirigentes lo mantengan atado a un esquema perverso de solución dominicana al problema de Haití estado fallido, pactado hace tiempo con los poderes foráneos, incluyendo el Crimen Organizado Transnacional, para que fluya el estupido proyecto del Estado Mercado Insular Binacional, supuestamente bajo hegemonía dominicana y en alianza con los blanc ricos de Haití, están muy perdidos en su ignorancia.
Solo terminarán por provocar la tragedia de una guerra sangrienta y cruel en la isla de Santo Domingo y la región del Gran Caribe, seguida de una larga “intervención internacional humanitaria”. La conflictividad entre dominicanos y haitianos solo se escalara mientras continúen el traslado masivo de poblaciones- muy bien financiado-, la ocupación territorial, el desplazamiento demográfico, y el inevitable proceso de balcanización y pérdida de la cohesión social y territorial. Ya hay 475 asentamientos en desarrollo.
Es un crimen internacional muy sofisticado, infernal, el que se está cometiendo contra el pueblo dominicano, pero que nadie dude que será resistido en todos los ámbitos…No es migración, ni desarrollo desigual, es invasión y dominio, es liquidación de la nación histórica, es intercambio de poblaciones … para complacer las agendas del imperialismo globalista, saldar cuentas históricas de ciertas potencias, y de paso, satisfacer el viejo sueño de la única e indivisible. Y en este contexto de la primera guerra global híbrida, también implica, la liquidación del primera comunidad criolla e integradora de Las Américas, en el hemisferio occidental.
Desde luego, también debemos recordar con responsabilidad, que la lucha real no es con “ el haitianito de la esquina”, sino con esa trama tupida y criminal, que involucra a muchos actores de poder e influencia, locales y extranjeros . Muchos por intereses espurios y otros por miedo y debilidad, así como una legión de tontos útiles. Con razón decía Winton Churchill que “la debilidad no es lo mismo que la traición, pero que las más de las veces provocaba las mismas consecuencias desastrosas”. Lo propio puede decirse de la ignorancia y la estulticia.
El pueblo dominicano está siendo agredido de muchas formas, y tiene todo el derecho de defenderse, sobre todo si las autoridades dan muestras de ambigüedad, vacilación, temor o claudicación.
Pero por la magnitud y complejidad de la amenaza, no logrará nada con respuestas vicerales, reactivas, salvo validar las acusaciones de que somos un estado criminal: xenofobo, racista, genocida, esclavista, que practica la apatridia… antihaitiano.
Se precisa como nunca antes de un movimiento nacional patriótico de esencia trinitaria, restauradora y soberanista, que lo unifique, movilice, y concientice. Que no pierda nunca el factor moral de la lucha, ya que los enemigos solo esperan la oportunidad de proyectar el relato de un conflicto entre “los Tutsis y Hutus del Caribe”.
Las Juntas Patrióticas Dominicanas (JPD), inspiradas en Duarte y su ideario luminoso, deben ser el instrumento de lucha primordial, para dar nacimiento a una Nueva República que sea capaz de salvar la Nación.