La SAC comunica con profundo dolor que acaba de dejarnos José Luis Barisani, y un vacío enorme se abre en la cardiología nacional en todo nuestro derredor. Y es que José Luis fue un protagonista esencial de las últimas décadas de nuestro quehacer, por actitud, por vocación, por presencia. Imposible pensar en simposios, congresos, jornadas, registros, controversias y libros y no verlo allí, mucho más alto que su altura, sonriente, generoso, inteligente, detallista, atento al más mínimo detalle. Trabajar con él en un escrito, en una actividad, en una clase, era sentirse seguro de que cubriría todos los flancos, que nada quedaría sin hacer, y todo en forma honesta y desinteresada. Su opinión de las cosas era siempre fundamentada y crítica. José Luis era palabra autorizada, la que cierra capítulos, en la que se puede creer. Sus aportes en el campo de la insuficiencia cardíaca (algunas de las mejores clases que hemos escuchado, editoriales, opiniones, consensos) lo hacen nombre ineludible de este capítulo de la cardiología.
Pero, además, José Luis era amante de las cosas buenas, los buenos libros, el buen cine, la buena música, la buena comida. Compartir con él una cena intercambiando recuerdos, opiniones, chistes, era un regalo adicional e invalorable, de nuestra profesión. Y ante tantos recuerdos buenos e intensos, podemos coincidir en que no, José Luis no nos ha dejado, y nunca lo hará