Señora, pero si sus arquitectos de la fulana democracia la instauraron, inicialmente, bajo el manto del golpe de Estado y a través de un régimen que, bajo el juicio de un par de testigos de la época, entre ellos, Arturo Uslar Pietri y Eleazar López Contreras, calificaron de festín de Baltasar y régimen totalitario. ¡Se inventaron una iglesia adeca, lo que definitivamente lo hace un gobierno herético! Fue tan caótico el intento democratista-tiránico que los militares involucraron decidieron interrumpir el fatal experimento.
Y, por favor, déjese sus mitos sobre Pérez Jiménez y Pedro Estrada, caballeros hechos a base de voluntad, compararlo con los impresentables de la contemporaneidad es un agravio a la historia nacional.
Si quiere hablar de corrupción y sinvergüencería, indague más en su amado paladín de la democracia.
Pérez Jiménez era un dictador ladroncísimo. Venezuela era casi rural. Hizo dos autopistas, un Círculo Militar para ir a bailar con Doña Flor, el Paseo los Próceres para lucirse en los desfiles, un hotel cuatro estrellas, mazmorras, y casinos militares (puticlubs) para mantener contenticos a los militares, ¿y qué más? ¡Ah, si! Pedro Estrada como jefe del SEBIN de la época. La Venezuela democrática se la echó al hombro Rómulo Betancourt, y Leoni, y los adecos originarios. Todo los logros que alcanzamos fueron obra de Acción Democrática y Caldera 1, más Luis Herrera que construyó el Teresa Carreño y continuó construyendo el METRO DE CARACAS.