Más allá de los problemas sociales, políticos, económicos y demás del país, mañana empieza la tercera Copa del Mundo que México recibe. Ningún otro país puede decir eso.
Hoy sentí, por mucho, el ambiente mundialista del que tanto me hablaban mis abuelos y padres en el 70 y 86.
Será un lindo verano.