MÁS DE 50 AÑOS ESPERANDO EL GAS
Visitar a Bety en su casa, y ver las hornallas encendidas después de tanto tiempo de espera, no es un detalle menor.
Durante años, en la Cordillera hubo familias que no podían acceder a algo tan básico como el gas. No por falta de recursos, sino por falta de decisión: obras postergadas, proyectos cajoneados y una desidia que condenó a miles de chubutenses a vivir sin lo esencial.
Por eso decidimos hacer lo que durante demasiado tiempo nadie hizo: impulsar el reclamo por las plantas compresoras desde el Senado, avanzar con su instalación y poner en marcha la obra del Gasoducto Patagónico, para que el gas empiece a llegar a Esquel, y a toda la región cordillerana, cambiando la vida de muchos vecinos.
Porque atrás de cada una de estas obras hay una hornalla que se enciende, una casa que ahora se calefacciona y una familia que hoy vive mejor.