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En Jutaí, Brasil, una multitud invadió la comisaría donde se encontraba Gregorio Patricio da Silva, quien confesó haber secuestrado, violado y asesinado a una niña de 1 año y 7 meses. Tras golpear a da Silva, la turba le prendió fuego a su cuerpo, desatando polémica en redes sociales por el accionar.