Ser hincha del Poderoso también se hereda. Por eso, este día no es solo para celebrar al padre que nos dio la vida, sino al que nos llevó de la mano al estadio por primera vez, al que nos explicó que el fútbol no se juega solo con los pies, sino con el alma. El que nos mostró que la fidelidad no es un grito, sino una decisión que se reafirma partido tras partido, incluso en las derrotas. Porque un padre que ame estos colores no solo nos regala su apellido: nos regala una montaña donde refugiarnos, una tribuna desde donde ver el mundo y la certeza de que, pase lo que pase, siempre habrá un abrazo al final del partido.
Hoy, cada cántico suena a gratitud, cada camiseta sudada huele a legado. Gracias, papá, por enseñarnos que los colores no se eligen, se sienten. Y por hacernos entender que, así como vos nunca nos soltaste la mano en el camino, nosotros nunca soltaremos este escudo. Porque ser hincha del Medellín también es ser, de algún modo, como vos: fuerte, fiel y montañero
#DelRojoComoMiPadre 🔴🔵