España está viviendo el avance del evangelismo ultraconservador, una ideología hecha a medida del neoliberalismo: éxito como bendición divina, pobreza como culpa individual y caridad en lugar de derechos.
Este fin de semana, más de 35.000 personas llenaron el Metropolitano con el movimiento The Change, con el respaldo político de la derecha madrileña. No es un fenómeno aislado: ya pasó en Brasil con Jair Bolsonaro y en EE.UU. con el trumpismo religioso. Aquí empieza a tomar forma con figuras mediáticas como Dani Alves y el impulso institucional de Isabel Díaz Ayuso.
Lo que venden como fe es una herramienta política para disciplinar a la clase trabajadora y colonizar el debate público.
No es espiritualidad.
Es poder.