Acabo de corregir un examen de 1ESO (12 años). Suspenden 17 de 25. Salvo por dos o tres chavales, el paisaje es estremecedor. En cambio, durante la hora de tutoría han demostrado una maestría sin igual en la detección y expresión de sus emociones y sentimientos. Detección y expresión que, por lo que he visto, no les han servido para ser más fuertes y estar mejor preparados, sino para construirse un relato que les permita presentarse como víctimas de múltiples y casi siempre inexistentes amenazas. Mucho me temo que en primaria han dedicado más tiempo al análisis de su fracaso escolar que a practicar la simple y costosa fórmula para evitarlo.