Buenos días, madrugadores. 16 de junio de 1779, comenzaba la guerra anglo-española.
En 1780, el veterano director general de la Armada, Luis de Córdova, lidera una escuadra hispano-francesa que consigue apresar 52 navíos ingleses: 36 fragatas, 10 bergantines y 6 paquebotes. Casi 3.000 prisioneros (2.943), de ellos 1.350 marineros, 1.357 militares y 286 civiles. En los buques se hallaron 80 000 mosquetes, 294 cañones, 3.000 barriles de pólvora, gran cantidad de provisiones y efectos navales, vestuario y equipación para doce regimientos de infantería, y la ingente suma de 1.000.000 de libras esterlinas en lingotes y monedas de oro (todos los buques y bienes capturados estaban valorados en unas 600 000 libras).
La flota británica iba a abastecer a las tropas de Norteamérica. El golpe, probablemente el más grande dado a la Royal Navy en toda su historia, fue vital para la independencia de las 13 colonias que fundaron los Estados Unidos.