Dijo una vez Byung-Chul Han: «En el futuro habrá, posiblemente, una profesión que se llamará oyente. Acudiremos al oyente porque, aparte de él, apenas quedará nadie más que nos escuche. Hoy perdemos cada vez más la capacidad de escuchar… Escuchar es un prestar, un dar, un don. Es lo único que le ayuda al otro a hablar.»