México y Ecuador son el laboratorio del proyecto Narco-Estado en Iberoamérica.
En México, los cárteles suman aprox. 175.000 miembros. El narco opera con estructuras paramilitares, armamento pesado, tanques, lanzamisiles, drones y control territorial.
Aun así, la presidente Claudia Sheinbaum rechaza calificarlos como terroristas e insiste en tratarlos como simple crimen organizado es decir, procesarlos según la "justicia ordinaria" y así mantener la política de “abrazos, no balazos”, es decir la coordinación y cooperación con los cárteles.
En Ecuador, los GDOs tienen más de 60.000 miembros frente a nuestros 45.000 militares, de cada 10 criminales detenidos 8 son liberados en sede judicial. Tenemos la segunda tasa de muertes violentas en el mundo, superando con creces a México.
A pesar de nuestra evidente desventaja numérica frente al narco algunos de nuestros "pensadores " locales asumen la misma postura de Sheinbaum: se oponen a reconocer que Ecuador vive un conflicto armado interno, rechazan las políticas mano de hierro y abogan por simples políticas sociales como solución legendaria a un problema de orden bélico.
El mayor aliado del poder narco-terrorista no siempre empuña un arma: muchas veces viste de activista o “experto” que promueve pactos, distensión y “acuerdos”, bloquea iniciativas de confinamiento y respalda marcos legales indulgentes con el crimen.
¿Por qué ciertos sectores insisten en sostener una política de “abrazos, no balazos” que ha demostrado su fracaso?
¿Qué formación ideológica la impulsa y a qué intereses geopolíticos termina sirviendo?
FIRMES POR ECUADOR 🇪🇨
#Urgente 🇲🇽🚨
México bajo fuego.
Se reportan más de 21 narcobloqueos en Jalisco, Tamaulipas, Nayarit y Michoacán. Vehículos incendiados, carreteras cerradas y ciudadanos despojados de sus autos para utilizarlos en bloqueos criminales.
Todo esto tras la captura de presuntos integrantes del crimen organizado, lo que desató una violenta reacción.
La población civil vuelve a quedar atrapada en medio del caos y la inseguridad.