Pobre Borges. Merecía el Nobel.
Lo que no merecía es un texto escrito por IA y firmado por Jorge Macri.
Borges se hizo del mundo escribiendo sobre la memoria de Palermo, sobre las amistades de Barrio Norte, sobre el sol de Villa Luro, sobre los hombres cansados y felices de Plaza de Mayo, sobre los portones del sur de la ciudad, sobre la Plaza San Martín como un sueño.
A cuarenta años de su muerte, tenemos que saber que su obra es cada vez más nuestra y que su legado está cada vez más cerca. Fue el talento porteño más grande de la historia, y su prosa y su poesía siguen llevando a Buenos Aires a todos los rincones del planeta, pero antes y sobre todo, a nuestros corazones.
Estar cerca de lo que pensó y de lo que escribió es recordarnos que desde acá podemos conseguir lo que nos propongamos.