No se queje. Recuerdo a tía Tanita que cuando se sentía tristona en sus cincuenta y tantos, se ponía una falda corta, una blusa escotada y unos tacones y se iba a pasearse por las obras. Era su psicoanálisis, querida.
Como la gran miope, hipermétrope y astigmática, además de presbícica que soy, acabo de guiñar los ojos para enfocar la calle y un nutrido grupo de obreros ha pensado que les guiñaba un ojo 🙄. Vuestro día bien?