Querida tribu del sol
Disfruto viéndoos aparecer para aplaudir la puesta de sol. Diría la frase “de aquellos hippies, estos pijos”. Llevo 47 años viendo ponerse el sol por el mismo sitio en la playa, y, pudiendo entender la belleza del momento, no entiendo la parafernalia.
Como por ejemplo que lleguéis con vuestros coches de alta gama a una velocidad insultante y peligrosa. Peligrosa para los niños y peligrosa para vosotros, porque si atropelláis a alguno, la vais a tener conmigo.
Tampoco entiendo que llevéis manga larga en pleno mes de agosto en la Región de Murcia, pero eso ya es cuestión de gustos y de sensibilidad al calor. Yo no podría.
Y antes de cerrar este post, me gustaría recordaros la belleza de los amaneceres, al menos los que se disfrutan tranquilamente, aunque me temo que son incompatibles con la manera que tenéis de disfrutar los atardeceres.
Por si os pica la curiosidad, os dejo un amanecer disfrutado con mi hija. También llevábamos música, sonaba Nuvole Bianche, de Ludovico Enaudi.