A mis tres tesoros
Cada mañana que abro los ojos,
ahí estáis los tres, como un rayo de sol.
Me cuidáis, me mimáis, me llenáis de amor,
y en vuestras palabras encuentro hogar.
Tres manos que aprietan cuando tiemblo,
tres voces que calman cuando duele el alma,
tres corazones que laten a mi ritmo,
y me recuerdan que nunca estoy sola.
Gracias por cuidarme con tanto esmero,
por estar pendientes de mi más mínimo gesto.
No hay palabras suficientes en el mundo entero
para deciros cuánto os quiero y os agradezco.
Sois mi refugio, mi fuerza y mi paz,
mis tres ángeles guardianes de cada día.
Hoy y siempre, con el alma en la mano,
os digo: gracias… por quererme tanto todavía.