El Hospital Universitario IMSS-Bienestar que Alfonso Durazo presumió hace apenas semanas, ya presenta filtraciones y agua cayendo desde el techo.
Más de mil millones de pesos después, el edificio decidió recordar sus viejos tiempos.
Lo vendieron como un símbolo de la nueva salud pública.
Y al primer aguacero terminó pareciendo una sucursal del Parque Madero.
Si así están los techos recién inaugurados, mejor ni preguntar cómo vienen las demás “transformaciones”.