El mejor análisis sobre las joyas de Zapatero…
LA REALIDAD COMO AGRESION FASCISTA;
Fase 1. Aparece la cueva de Alí Babá.
Silencio breve esperando instrucciones.
Veredicto -->son baratijas, chapas de cocacola pegadas con loctite por la fachosfera en un sotano de Totana, Murcia.
Fase 2. Resulta que son auténticas.
Nueva adaptación evolutiva --> En realidad pertenecían a la abuela Clodomira, modesta pensionista que alternaba el macramé con una discreta afición a las esmeraldas y los zafiros. Valen 30000 leros, fascistas. Nazis.
Fase 3. Valen un millón trescientos mil euros.
Silencio de vaca observando el paso de un tren.
Días de recogimiento espiritual para elaborar nuevo argumentario. La situación es compleja. La aritmética ha irrumpido violentamente en el debate público.
Pero las lealtades de frenopático son indestructibles.
Y qué? Cuánto cuesta tener a la extrema derecha teniendo parraques? Eso quién lo tasa, eh? Tener el equivalente del PIB de Burundi en el despacho no hace de ti una mala persona.
Y aunque hubiera aceptado regalitos, qué pasa? Todos tenemos una parte oscura, Gandhi contestaba 'ok" a mensajes de tres párrafos. Marie Curie devolvía los tuppers sin tapa.
Por qué os molestan tanto unas joyas? No será que odiáis la felicidad? No será que os aterra ver a un hombre de izquierdas triunfar? Revisad vuestros prejuicios.
Lo más fascinante no es que haya presuntos corruptos fractales, la condición humana da para mucha cochambre. Lo verdaderamente prodigioso es observar cómo ciertas fidelidades sobreviven a acontecimientos que habrían destruido matrimonios, alianzas geopoliticas y clubes de petanca.
Si al político al que he votado lo pillan en una historia así, mi primera reacción es querer verlo colgado por los huevos. Pero como está mal visto en los estados de derecho, con que lo juzguen ya me vale.
Primero por ladrón.
Y después por haberme tomado personalmente por gilipollas, eso si que me cuesta perdonarlo, qué le vamos a hacer, porque una cosa es meter la mano y otra muy distinta es dar por hecho que voy a colaborar activamente en mi propia tomadura de pelo.