Sí, bueno, intenté terminar con su querida sirenita… pero en ese entonces yo creí que era una sirena más, no que era de los suyos. Así que el castigo fue desproporcionado, con un aviso me hubiese bastado.
[Se asoma un poco para ver mejor y chasquea con la lengua.]
Créeme que yo no le enseñé eso… Pero algo tuviste que haber hecho, ¿o me equivoco?