Hace 100 años, políticos, intelectuales y estudiantes paraguayos alertaban sobre la pérdida territorial del Chaco. Tiempo después, vino la guerra contra Bolivia. Y nos costó muy caro.
Un siglo después, el Chaco vuelve a alertarnos de otro conflicto. Esta vez no con los bolivianos, sino contra los entreguistas y corruptos que están dispuestos a destruir los ecosistemas chaqueños para enriquecer más a millonarios extranjeros y políticos corruptos.
No hay una evidencia a favor de la destrucción del Chaco. Todas las mentiras provienen del lobby anticientífico y acrítico. No hay estudios serios ni basados en evidencia para fragmentar la naturaleza del Occidente paraguayo.
Si estamos a favor de la ciencia y la conservación, debemos proteger el Parque Nacional Médanos del Chaco.
No podemos permitir que los incivilizados y necios impongan su proyecto de entrega y liquidación del Chaco.