A las madres que buscan a sus hijos.
A las madres que sus hijos buscan.
A las madres víctimas de feminicidio.
A las madres que luchan por justicia para sus hijas asesinadas.
A las que obligaron a ser madres.
A las madres que decidieron serlo.
A las madres que perdieron a sus hijos al nacer.
A las madres que pelean por los derechos de sus hijos.
A las madres autónomas.
A las madres que cuidan a otras madres.
A las madres obreras que cubren dobles y triples jornadas.
A las madres a las que su trabajo no se les remunera.
A las madres privadas de su libertad.
A las madres migrantes.
A las madres que sostienen a sus familias solas.
No hay maternidad que no luche.
No hay maternidad que no esté en resistencia.
A todas ellas, nuestro respeto y admiración, no sólo hoy.