Cuando México habla con firmeza y unidad, nuestra capacidad de interlocución y negociación se fortalece.
El estado de las relaciones de México y Estados Unidos demuestra que es posible mantener una relación de cooperación y diálogo sin renunciar a la defensa de nuestra soberanía.
México ha sido claro, colaboración sí, subordinación no. Y esa posición se fortalece cuando existe un pueblo informado, organizado y participativo.
Por eso son importantes las Asambleas en Defensa de la Soberanía Nacional. Son espacios donde las y los mexicanos refrendamos que las decisiones sobre el destino de nuestro país se toman aquí, con la voz de nuestro pueblo.