La Junta Interamericana de Defensa hace trabajo valiosísimo, en mi criterio. Ahora están volcados a desastres naturales. En este primer año, he visto profesionalismo, integridad, compromiso. Existe desde 1942 y cada Estado de la OEA designa a representante para el Consejo de Delegados. Desde las transiciones, la Junta ha sabido reinventarse y le ha servido al continente. Han sido duros estos últimos años para la Junta. La crisis financiera de la organización, que viene desde hace muuuucho tiempo, les ha golpeado. La casa que ven abajo, conocida como la Casa del Soldado, es una hermosura, está en uno de los mejores lugares de Washington y fue puesta a la venta porque los arreglos que necesita se salen de las posibilidades de la organización. La Junta se trasteó a uno de los edificios de la OEA. ¿Escucharon eso de que, cuando la vida da limones, hay que hacer limonada? Yo les digo a los oficiales que tenerlos cerca permitirá incluirlos mucho más en la familia OEA. Lo único que tengo claro es que la OEA que necesitamos se debe regir por principios de austeridad, transparencia, rendición de cuentas para que nunca más tengamos que vender nuestros activos. Para eso trabajo y seguiré trabajando. Por todo lo que les conté, los oficiales se merecen este festejo y mucho más.