Me desperté con la noticia de que cerró Fate O, solo 2 reflexiones:
1. Hace muchos años atrás recuerdo acompañar a Papá a comprar cubiertas en Bolivia, vivíamos cerca, antes del auge chino conseguías las Fate fabricadas en argentina a mitad de precio del otro lado de la frontera, fue la primera vez que tomé dimensión del costo del Estado en nuestra vida diaria.
2. Fate es un ejemplo más de cómo el sindicalismo mafioso local hace inviable muchas empresas, ejemplo que se repite en la industria láctea y por que pagándole 2 pesos al productor primario luego todo se encarece.
Hay que discutir a fondo las reformas laborales e impositivas antes que sigan cerrando fábricas que son incapaces de producir en un esquema de economía semi abierto.