Mientras en Sudán comen insectos para sobrevivir, en la otra punta del mundo, en Francia, los millonarios se graban en sus yates de lujo de 46 millones de euros.
Esta desigualdad, esta acumulación de capital por un lado y miseria masiva por otro, es el motor del sistema capitalista.
Ya nadie habla del genocidio en Sudán, pero las familias sudanesas siguen sufriendo un cataclismo humanitario, en los campos de refugiados, los niños y las mujeres se ven obligados a comer insectos para sobrevivir.
Sudán no es pobre, es victima del saqueo imperialista, Sudán es el tercer pais más rico en oro de toda África... y justo por eso sufren un genocidio financiado por Emiratos y el imperio occidental que quieren saquear sus recursos.