Hace más de 20 años Daniel y María levantaron su casa al lado del tanque, en Ciudad del Plata. Junto a ellos se juntaron más de 48 familias.
Ahí nació su hija Lucía y, como verán en la primera foto, hace poquito llegó también su nieta Ainoa.
Hoy, el Estado les da una respuesta. Se concreta el realojo de esas 48 familias, a apenas 300 metros de donde vivían, pero con la tranquilidad y la dignidad de una vivienda adecuada.
Antes de irse, los vecinos y los gurises dejaron las huellas de sus manos en el viejo tanque. Como una forma de decir que acá hubo gente que soñó, se organizó y luchó.
Y desde hoy van a tener una casa donde la lluvia no sea un problema, donde los gurises puedan hacer los deberes, jugar y crecer tranquilos.
Esto fue posible porque los vecinos nunca bajaron los brazos y porque hubo instituciones que trabajaron juntas: el Gobierno Nacional, la Intendencia, el Municipio y el barrio organizado, entendiendo que cuando se trata de mejorar la vida de la gente, los colores partidarios tienen que quedar de lado.
Para esto y por esto hacemos política.