La exclusión de Roberto Gil Zuarth del proceso de selección para ser ministro de la SCJN confirma que los Comités de Evaluación de los poderes Legislativo y Ejecutivo han privilegiado criterios políticos sobre los técnicos, jurídicos y de experiencia.
Roberto Gil tiene una trayectoria indiscutible en el servicio público y en el ejercicio de la profesión jurídica, con credenciales que lo hacen idóneo para el cargo de ministro, sin embargo, no fue considerado. ¿Por qué? La única respuesta posible es que su exclusión obedece a un criterio político, a un veto político.
Si no es así, los Comités deben explicar con transparencia por qué alguien con su perfil no pasó a la etapa de insaculación.
Sin demeritar a otros aspirantes, es evidente que Gil Zuarth es una figura pública con preparación y capacidad, pero fue descartado por ejercer su libertad de expresión y ser una voz crítica contra la reforma judicial y contra la política de Morena.
Esto demuestra que el proceso no busca pluralidad ni excelencia jurídica, sino afinidad con el oficialismo.
Inclusive, de las personas que pasaron a la etapa de insaculación, ¿cuántas y quiénes tienen un perfil similar al de Gil en el sentido de ser críticos de la reforma judicial y críticos de las inconsistencias, deficiencias o irregularidades de las decisiones de Morena o del sistema mismo?
Reconozco la lucha de
@rgilzuarth, quien se enfrentó a un sistema diseñado para excluir a quienes piensan diferente.
Su exclusión solo reconfirma lo que ya sabíamos: la reforma judicial es una farsa cuyo verdadero objetivo es subordinar el Poder Judicial al gobierno en turno. Ni autonomía, ni independencia judicial.
Su participación tuvo un éxito innegable: demostrar desde dentro que este proceso es cualquier cosa menos imparcial, transparente y legítimo.