Un gigante e inesperado vecino se suma a la fauna de Punta del Este
En las últimas horas, el puerto de Punta del Este amaneció con un visitante extraordinario. A los clásicos lobos marinos sudamericanos (Otaria flavescens), que ya son parte del paisaje cotidiano junto al mercado de pesca artesanal, se sumó un imponente elefante marino del sur (Mirounga leonina). Su presencia, difícil de ignorar, no tardó en atraer las miradas de pescadores, turistas y trabajadores portuarios.
El nuevo "vecino" es un macho juvenil, aseguran. Aunque aún no ha desarrollado por completo la probóscide característica —esa trompa que da nombre a la especie y que los machos adultos usan para rugir e intimidar—, su tamaño ya duplica con creces al de los lobos marinos locales.
Estos enormes pinnípedos son habituales en aguas subantárticas, como las de la Isla de los Estados o la Antártida. Su aparición en un puerto tan concurrido como el de Punta del Este es un evento poco frecuente, pero no imposible. Suele ocurrir cuando algún ejemplar joven se desorienta durante sus desplazamientos oceánicos, o bien cuando alguna corriente lo acerca a la costa en busca de descanso.
Mientras tanto, los lobos marinos de un pelo —los residentes habituales— observan desde los pontones con cierta desconfianza. Algunos más osados se acercan, miden distancias y luego retroceden.
Por ahora, el puerto tiene un nuevo protagonista. Hasta que el mar le recuerde su verdadero hogar. Crédito imagen: Fernaando Fernández