En 2001, desde Cuba, esta hija de puta festejó los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas al declarar que sintió alegría porque «la sangre de tantos caídos era vengada» y que no le causó dolor, pues lo interpretaba como un golpe a Estados Unidos por sus intervenciones en otros sitios. Esas expresiones provocaron rechazo global al avalar el asesinato de miles de civiles inocentes.
¿Qué más se podía esperar de una mierda que adoraba a otro vómito humano?
En 1979, Hebe de Bonafini tomó la presidencia de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Su rol se destacó por exponer las desapariciones forzadas ocurridas entre 1976 y 1983.
Apoyó sin reservas a las FARC en Colombia, a presos etarras y a mandatarios de regímenes autoritarios de izquierda, al tiempo que cultivaba lazos estrechos con Fidel Castro y Hugo Chávez. Sus intervenciones públicas solían incluir llamados a la lucha frontal y alabanzas a la violencia revolucionaria, lo que distanció a muchos que la habían acompañado por su etapa inicial contra la dictadura.
El mayor escándalo estalló con el plan «Sueños Compartidos», lanzado durante los gobiernos kirchneristas a partir de 2005. La Fundación Madres recibió cientos de millones de pesos para edificar miles de viviendas sociales, pero solo concretó una porción mínima. En 2017, un magistrado la procesó por defraudación al Estado junto a Sergio Schoklender, con maniobras estimadas en más de 200 millones de pesos desviados hacia firmas y propiedades personales. El expediente avanzó con lentitud y seguía abierto cuando falleció en noviembre de 2022 a los 93 años, evitando así un juicio pleno.