Kodama volviendo a publicar aquellos libros que Borges retiró de sus Obras Completas porque le parecían indefendibles. El millonario poeta Roemmers amenazando con usar su influencia y guita para repatriar, cual tirano Rosas, los restos del escritor que descansan en Ginebra. No
Pasó el fantasma de Borges, le pidió unos versos prestados a Pessoa y dijo que "si quieren repatriar mis restos, no se preocupen, porque yo nunca pedí que lo hagan y que si así ocurrió, así está bien".
Hoy en "Entonces seré Highlander, el último inmortal" presentamos: "Por qué las personas que más se quejan son las que viven más años, según la psicología".
Hoy "Para creer que iría al Cielo y no al Averno debe tratarse de un médico joven que jamás se enteró del 'Estamos ganando' de Gente" presentamos: "Chiche Gelblung volvió a la televisión en silla de ruedas: “El médico me dijo que estaba golpeando las puertas del Cielo”".
Ser viejo es que vieras, tiempo atrás, ese video de Gaspi bardeando al "Maluma" y pensaras que el tipo no era un personaje sino un facho real fungiendo de CQC tardío. Mis respetos a su impecable actuación.
Escenas de la vida realista: X va a confesarse porque le deseó la muerte a una persona malvada de su entorno profesional. El cura que la asiste le dice que baje un cambio con la autoflagelación, que no es pecado desearle algo terrible a los injustos. Mientras W me refiere esta
Que te recuerden por el nombre del personaje que encarnaste debe ser el mejor elogio para un actor o actriz. Bah, qué se yo. Quizás es mejor llenarse de guita como Francachela y no terminar viviendo en una pieza del albergue de la Casa del Teatro, dicho esto con tristeza y cero
Página 30, bien manejado y en un mercado económico de 200 millones de consumidores como el yanqui, pudo haber sido nuestro The New Yorker. Pero bueh, nacimos en el culo del cosmos y encima a Lanata le gustó más la guita que la letra impresa.
Orson Welles, al final de su vida, haciendo publicidades de comida para perro y nosotros, que no fuimos ni siquiera genios tardíos, aspirábamos a vivir de lo que nos gustaba. Más pelotudo no se consigue.