Los coreanos lograron imponer su cultura musical y cinematográfica a todo el mundo con su k-pop y k-dramas, donde hacen un culto a la moda y la estética facturando billones de dólares.
Es impresionante que lo hayan logrado hablando una lengua completamente diferente, ni siquiera se adaptaron al inglés.
Los argentinos podrían haber hecho lo mismo pero su música y cine es una oda a ser chorro, ciruja, narco, cogerse a la prima y fumar podito criticando a los 70s.