Nada bueno puede salir de una sociedad frustrada por las decisiones que se toman afuera y se ejecutan
desde la Casa Rosada.
En Argentina tenemos que hablar de justicia fiscal, que los que más tienen, más pongan, para que entonces haya equilibrio social.
Yo no le pido sensibilidad al poder económico, pero sí les pido la inteligencia para entender que hay millones de argentinos y argentinas que no dan más, que necesitan dejar de vivir con una calculadora en la cabeza.
El agobio y la frustración con la que millones están viviendo no es sano.
Tenemos que poner a la Patria en el camino correcto. Ya mucho sabemos de lo posible. Es hora de pensar en aquello que nadie se atreve a hacer.