Me gustaría compartir algo con vosotros. Estoy cansado. Creo que esa es la palabra: cansado.
Me gusta mirarme al espejo y dormir con la conciencia tranquila. Intento no hacer nada que choque con mis principios. Trato de ser empático, de ayudar cuando puedo, de tratar a los demás como me gustaría que me trataran a mí.
Soy de los que bajan para que el repartidor no tenga que subir. De los que ceden el ascensor a los vecinos con un "no os preocupéis, no tengo prisa". De los que saludan incluso a quienes sabes que no van a devolverte el saludo. Siempre, siempre intentando agradar a propios y extraños.
Y con la gente a la que quiero... creo que me desvivo. “Cuidador”, me han llamado alguna que otra vez. Y esto, a veces es complicado. A veces, cuanto más quieres cuidar, más te atizan. O llegan aquellos que, cuando tiendes la mano, te intentan agarrar el brazo enterito.
No hago las cosas esperando una recompensa. No va de eso. Pero llevo demasiado tiempo sintiendo que, en lo humano, muchas cosas me explotan en la cara. Que me retumban dentro. Que me van agrietando por sitios que ni sabía que tenía. Y eso me ha ido recluyendo. Me alejo de amigos, levanto escudos, abrazo más la soledad de lo que debería, esperando que en mi autocompasión me llegue algún pensamiento interior que lo solucione todo... Pero nunca llega. Y lo peor es que esos escudos, a veces, también dañan a quien no lo merece.
Estoy, como dije, algo cansado. Perdonad la chapa. Sé que escribir esto aquí puede ser contraproducente y todo en esta red social tan particular, pero necesitaba sacarlo de algún modo. Aunque solo fuera para no seguir gritándolo por dentro.