Los indicadores laborales de abril muestran señales positivas en distintos frentes: mejora el poder adquisitivo de los salarios, el RIPTE mantiene su tendencia de crecimiento y las expectativas de contratación continúan en terreno positivo, especialmente en sectores clave como la construcción, el comercio, los hoteles y los restaurantes.
Al mismo tiempo, la conflictividad laboral registra niveles históricamente bajos: durante el primer trimestre de 2026 se contabilizaron 54 conflictos laborales, un 50% menos que el promedio de los primeros trimestres de las últimas dos décadas.
Datos que reflejan la evolución del mercado de trabajo formal y su impacto en los ingresos de los trabajadores.
@JMilei