Ya cuando arrancás a inventarle detalles superfluos a las mentiras te cebás y pegás toda la vuelta: “Recuerdo que era martes. No, miento. Era miércoles, porque los martes juego al paddle. Y mi mujer me dice ‘¿Te parece, Manu?’, y yo, ‘Pero sí, mujer, es el futuro’. Y metimos 200 lucas verdes en bitcoin. En realidad, eran 202, porque me habían sobrado 2 lucas de cuando fuimos a Puerto Vallarta, porque habíamos parado en un all inclusive y yo había calculado que las bebidas te las cobraban aparte, pero no, era all inclusive posta, así que me quedaron 2 luquitas ociosas y las metí también. Justo esa noche salió el 202 en la quiniela, y casi lo juego, pero ya había metido todo en cripto y estaba viniendo mi suegra a comer. Fuimos a Pippo. Yo pedí polenta con estofado. Mi mujer, unos ñoquis tricolor y mi suegra, que siempre dice que no cena, que se toma un tecito liviano y se acuesta, se bajó ella sola unos vermicellis y un bombón escocés de postre. En fin, como te decía, ganamos 300 lucas verdes”.