Así te vivo...
Así te pienso...
Entre sollozos y suspiros,
entre sudor y espasmos...
Mis dedos no bastan para calmar mi ansiedad de tenerte.
Necesito tus manos,
sujetando con firmeza
mis caderas,
recorriendo mi espalda,
acariciando...
abriendo mis piernas,
y así tu miembrø pueda entrar
en el calor y la humedad
que mi centro ya desborda.
Te necesito conmigo,
cada noche,
que la luz del día
nos sorprenda por la ventana,
desnudos...
abrazados en la cama.
Así te vivo...
Así te pienso...
Ven conmigo...
Aquí te espero.