Antes de que un expediente llegue a manos del abogado, antes de que una familia llegue a su tierra recuperada, alguien cuidó del proceso y ha sumado a que sea posible.
Honro a ese alguien, que son muchos, son ellos.
El talento humano en la Unidad de Restitución de Tierras no es un área de soporte, es el lugar donde se decide si las personas que sirven a las víctimas llegan enteras a su trabajo, si tienen condiciones dignas, si son vistas, si son cuidadas. Y eso, aunque no aparezca en ningún titular, cambia todo.
Porque una política de mujer y género no es solo un documento: es la apuesta de que ninguna servidora tenga que elegir entre su vida y su trabajo.
A los pares territoriales nuestro agradecimiento y sobre todo el reconocimiento por su vocación.
Cuando el Estado aprende a cuidar a su gente… también aprende a reparar.