Pues esta vez me toca dar la razón a los del Betis: este partido está amañado, adulterado, regalado... Como lo queráis llamar. A mí no me importaba para nada perderlo porque quiero que se salve el Sevilla, pero es que una cosa es salir con poca intensidad al jugarte poco, como hizo la Real Sociedad, y otra hacer lo que has hecho aquí, que es una vergüenza y un despropósito.
El plan tras el 2-0, la parsimonia de Marcelino, la defensa y actitud del equipo, los cambios, el no chutar apenas en tu propio campo ni apretar... Todo huele a chamusquina. No habíamos perdido ni un solo partido en nuestro campo en toda la Liga que hubiéramos comenzado ganando, y casualmente perdemos ahora en casa dejándonos remontar un 2-0 contra un equipo que estaba muerto en vida.
Esto no es por el Sevilla, es por nosotros. Porque esto daña nuestra imagen todavía más de lo que ya la hemos dañado a lo largo de toda la temporada; si los demás equipos nos odiaban ahora lo harán incluso más, y con razón. Este señor ya se dejó ganar en 2016 contra el Sporting de Gijón y lo despidieron por ello. La última gran obra de Marcelino antes de abandonar el barco. Gracias por todo, eres un miserable.