Estando en Madrid, he recibido con profunda tristeza la noticia del fallecimiento de mi querido y apreciado amigo Luis Inchausti. Don Luis, como cariñosamente le llamaba, fue un ser humano extraordinario, con quien compartí años de militancia política, luchas y grandes vivencias, pero sobre todo una relación personal y casi familiar que siempre atesoraré.
Su partida me llena de pesar y deja un gran vacío en quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y compartir su amistad. Hoy elevo mis oraciones para que Dios le conceda descanso eterno y fortaleza a sus familiares y seres queridos en este difícil momento.
Descansa en paz, querido amigo.