Excepto por el momento en que el Papa procesiono con el SANTÍSIMO por las calles de Madrid, que sí me pareció un momento de mucha carga simbólica, Jesús Sacramentado portado en las manos del heredero de Pedro, el resto de la visita del Papa a España me ha producido sarpullidos.
Hemos avanzado mucho desde la época de las guitarritas y los bailes en la misa que introdujeron los modernistas, pero para mí esto sigue siendo espectáculo secular, como el de unos juegos olímpicos.