Pueblo no tumba a narcotiranías de izquierda, apoyadas por todos los grupos terroristas del planeta y buena parte de las organizaciones internacionales.
El régimen puede prescindir por completo de la sociedad y sostenerse en el poder. Al final, su fuente de ingresos son sus operaciones criminales y no los impuestos.
Una estrategia de desgaste, solo desgasta a la gente, la empobrece y pone en serio peligro a sus vidas. Sacar a la gente a la calle es un error y una pérdida de tiempo. Es como un shot de adrenalina, que se agota y luego solo quedan las fotos y la decepción.
Una política seria es viajar a Washington y poner en marcha una operación conjunta de la DEA con los militares venezolanos en el exilio, que no son pocos y están muy bien entrenados y dispuestos.
El responsable directo sería el ejecutivo nacional, encabezado por su presidente legítimo, por lo que no se podría tildar la operación como injerencia extranjera. Sería un acto del gobierno venezolano legítimo. Lo demás ya lo hemos vivido y su final no es bueno.