Mientras los noticieros se regocijan en el morbo de la mala relación de Agostina Vega con su padre; mientras en las redes sociales no paran de culpar a "la mala madre", de armar conjeturas sobre Claudio Barrelier, el principal sospechoso de este femicidio en Córdoba; mientras garpa hablar de narcotráfico, calificar a una nena de 14 años de "super sexualizada" y pasar su último audio como si fuera una pieza de alto periodismo, mientras todo eso pasa nosotres lloramos a Agostina, una piba que nadie protegió a tiempo.
Este 3J Agostina será un nombre más entre los tantos otros que llenarán remeras, carteles y cartulinas, su foto se unirá a una consigna que nos convoca hace ya 11 años: Ni Una Menos, paren de matarnos. ¡Basta!