ㅤ
Todo es culpa de la pulpita y su erótico cuerpo, hace que el espadachín quiera usarla hasta el cansancio, además quiere dejar bien marcados todos los orificios de la mujer.
— Buena chica, es bueno ver que sabes cuál es tú lugar. —
ᅠ
- Yidhari aprovechaba el natural tamaño de sus ubres rosadas para apretar el largo pedazo de verga que cargaba.
No podía creer el aguante del hombre que tenía encima de ella, ya se ha corridos dos veces y aún así estaba decidido en descargar otra cantidad en su boquita.