La grelina, la hormona del hambre, tiene un ritmo circadiano propio. No sube de forma continua cuanto más tiempo llevas sin comer.
Tiene picos programados aproximadamente a las horas en que solías comer. Si llevas tres días practicando OMAD, los picos se ajustan a tu nueva ventana.
Espaulding et al. (Obesity, 2008) lo midieron durante el ayuno intermitente. El hambre es en gran parte un hábito hormonal, no una señal de emergencia metabólica.
El hambre de las 11 de la mañana no es tu cuerpo pidiéndote comida. Es el hábito de haber comido siempre a las 11.