EL AGOTAMIENTO DE UN MODELO Y EL ASCENSO DE LA RESISTENCIA
1. ORMUZ, EL PUNTO DE INFLEXIÓN HISTÓRICO
«No podemos garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz en este momento. Las condiciones actuales de extrema inestabilidad hacen imposible garantizar un paso seguro». La frase la ha pronunciado Arsenio Domínguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional, el 9 de junio de 2026. Una admisión técnica que deja al descubierto una realidad: durante décadas, Estados Unidos ha ejercido de gendarme del comercio global, imponiendo por la fuerza las reglas de un tránsito marítimo que el capitalismo bautizó como libre mercado. Un mercado que nunca fue libre, porque el capitalismo es, por naturaleza, un sistema de explotación; Washington se limitaba a respaldarlo con su poder militar. Hoy, el organismo que vela por la seguridad marítima certifica, en la práctica, que ese gendarme ya no puede proteger la ruta más estratégica del planeta. La inseguridad que denuncia Domínguez tiene un origen preciso: la presencia militar y los ataques estadounidenses, que han convertido un corredor comercial en un tablero de guerra. Irán no bloquea el paso, lo defiende. Antes de la escalada, los buques mercantes de cualquier país transitaban sin interferencias y sin coste. Ahora, Washington ha creado un estado de amenaza permanente que actúa como barrera, y Teherán, en un ejercicio pleno de soberanía, ha decidido que quien quiera navegar por sus aguas tendrá que pagar un peaje. Es la respuesta lógica de un país que ha soportado más de cuarenta años de asedio y ha dicho basta. El capital financiero, los países del Golfo y todo aquel que se acerca a Estados Unidos acaba sufriendo las consecuencias de su toxicidad. Quien antes era visto como protector, hoy es un apestado que genera el peligro del que dice proteger. (Fuente: Naucher, 9 de junio de 2026)
2. EL SECUESTRO FINANCIERO COMO ARMA DE GUERRA
Washington negocia en Ginebra mientras mantiene congelados 24.000 millones de dólares que pertenecen legítimamente a Irán. Es la lógica del estrangulamiento, pero la víctima no es Teherán. La República Islámica lleva más de cuarenta años bajo asedio y ha aprendido a sobrevivir sin depender de Washington. Quienes se asfixian son sus propios socios. Las monarquías del Golfo, que financian esta guerra, ven cómo sus economías se drenan y sus territorios se convierten en objetivo. La Unión Europea, que rechazó esta guerra de forma casi unánime, sufre el castigo por su dependencia financiera de Washington. Estar atado al destino de Estados Unidos se ha convertido en un suicidio. Washington es sinónimo de toxicidad. La República Islámica, mientras tanto, no ha cedido ni una coma de los catorce puntos que presentó como base para cualquier acuerdo. Esos catorce puntos constituyen la codificación de una línea roja que atraviesa décadas de resistencia. La destilación de una memoria histórica que recuerda cada incumplimiento, cada traición, cada sanción impuesta sobre la piel de la población civil. Negociar sin ceder es la única forma de negociar cuando quien se sienta enfrente ya ha demostrado que solo entiende el lenguaje de la fuerza. Cada día que pasa, el chantaje se parece menos a una táctica y más a un espasmo de quien se sabe acorralado. El capital financiero, al servicio de la guerra, revela su verdadera naturaleza: un arma que destruye a quienes la empuñan. (Fuente: Swissinfo/EFE, 5 de junio de 2026)
3. EL APACHE DERRIBADO Y LA DOCTRINA DE LA RESPUESTA INMEDIATA
El 9 de junio, un dron Shahed iraní derribó un helicóptero de ataque AH-64 Apache estadounidense sobre el estrecho de Ormuz. Es el primer Apache que Estados Unidos pierde desde que inició los ataques contra Irán a finales de febrero. Un solo dron, de fabricación iraní, bastó para abatir el emblema de la superioridad aérea estadounidense. La imagen del aparato derribado sobre las aguas del Golfo es la constatación material de que el cielo ya no pertenece a ⬇️⬇️