Este artículo de Marcos Ondarra en The Objective (pongo todos los enlaces abajo) señala la realidad de que, a pesar de años de políticas, presupuestos millonarios y el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, el sistema de protección está fallando de forma dramática: en 2026 se ha alcanzado un récord histórico desde 2003, con el 37,5% de las mujeres asesinadas (9 de 24) habiendo interpuesto previamente una o varias denuncias y pedido protección.
Alberto Rodríguez, vocal del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid, dice en el texto que «para hacer una prevención más efectiva, debería hacerse un análisis pormenorizado de cada uno de los homicidios, para ver en cuántos hay factores de riesgo añadidos, como puede ser consumo de drogas, demencia en mayores de 80 años o un factor cultural, por poner varios ejemplos». El experto en violencia contra las mujeres explica que «cuanta más información se tenga, mejores políticas de prevención se podrían hacer en cada sector de la población».
Recuerdo que esto ya se empezó a hacer en el año 2017 y el Pais informó de ello en un artículo que fue muy criticado por algunas feministas. Según ellas, no hacía falta llevar a cabo esa investigación porque ya sabemos por qué matan algunos hombres a las mujeres: por machismo. Punto. El artículo también fue muy criticado por el título que generalizaba a todos los hombres: “¿Por qué los hombres matan a las mujeres?”. La Defensora del Lector, Lola Galán, publicó "Culpas de algunos hombres”. En él reconoce que el titular provocó cientos de quejas y casi 2.000 comentarios muy críticos. Muchos lectores (hombres y mujeres) se indignaron porque el titular generalizaba culpando a “los hombres” en bloque. Lola Galán da la razón a las críticas y admite que el titular fue un error porque no reflejaba fielmente el contenido del reportaje y resultaba injusto y generalizador.
El caso es que aquel artículo sobre la investigación de cada caso de homicidio de pareja decía cosas como éstas:
“Frente a la idea generalizada —e impartida en universidades— de que la violencia de género implica una escalada (tensiones, agresiones verbales, físicas, falsa luna de miel y manipulación emocional...), existe un dato novedoso y desconcertante: en el 45% de los casos los hombres que asesinaron a sus parejas no tenía ningún antecedente violento conocido, entrarían dentro de un amplio grupo que podría calificarse como agresores "ocasionales" y, por tanto, impredecibles.”
“Según las primeros análisis del minucioso trabajo, habría un 20% de agresores que podrían considerarse "sociópatas", hombres con dificultades de integración social, con antecedentes penales o policiales; un 30% que serían inestables emocionalmente. Y un 5% podría clasificarse como psicópatas.
Aunque las revisiones de casos no terminarán hasta final de año y los resultados del estudio vendrán después, ya hay una primera conclusión: “No hay un patrón único, la violencia de género no se puede tratar como un fenómeno homogéneo, porque es heterogéneo y multicausal”, coinciden los expertos. “Decir que todo es machismo es quedarse en la superficie, hay que averiguar qué detona esa agresividad mortal”, señalan los coordinadores del proyecto, el comandante de la Guardia Civil y doctor en psicología José Luis González y el policía y doctor en psicología Juan José López-Ossorio, de la Unidad Central de Familia y Mujer (UFAM), ambos con media vida analizando la violencia en la pareja.”
“En la mayoría de los casos no hay escalada de violencia, lo que les convierte en difícilmente detectables con los parámetros que utilizamos para valorar el riesgo homicida actualmente, eso es lo que queremos mejorar”, explica José Luis González, coordinador de todo el proyecto de investigación.
“Las explicaciones de cómo y por qué ocurrió el homicidio nos sitúan ante un fenómeno poliédrico”, comenta Juan José López-Ossorio, la pata de la Policial Nacional en este macroestudio. “Es probable que lleguemos a una clasificación de tipologías de agresores basada en esas diferentes explicaciones del crimen: desde uno con una demencia senil, hasta el que no tiene rastro de violencia”, coincide. “Desgraciadamente, hay que asumir que una persona normal puede hacer cosas que no son normales”, agrega.”
Y concluye: “Este proyecto no va a resolver el complejo problema de la violencia de género, pero va a ayudar a mejorarlo, solo un 10% de mejoría, son seis mujeres muertas menos al año”.
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