Alguien decía por ahí que la situación en Bolivia tendía a estabilizarse a lo largo de esta jornada, pero eso no es lo que se está viendo en la realidad. Entraron los Ponchos Rojos a La Paz corriendo a rebencazos a la policía y en paralelo se multiplicaron los piquetes en las rutas, de modo que el país está en llamas, virtualmente paralizado y el régimen cipayo de Paz Pereira está contra las cuerdas.
Nada de esto lo verá Ud. en los medios de difusión de acá. ¿Y por qué? Porque los medios pertenecen al mismo poder fáctico de las corporaciones que sostiene al actual régimen y, por lo tanto, no les conviene que cunda el ejemplo. Los dueños de la palabra y la interpretación de la realidad no pueden permitir que el pueblo sepa la fuerza que el pueblo tiene.
He ahí todo el problema expuesto desde el punto de vista geopolítico: si lo que está logrando el pueblo-nación boliviano organizado en las calles se difunde y se comprende en toda su dimensión la tendencia es que los pueblos-nación vecinos emulen ese proceder y ahí el primero que caga fuego es el régimen cipayo sionista de Javier Milei.
Los medios no sirven para informar, solo sirven para operar los intereses de sus propietarios que son los dueños del mundo, la sinarquía internacional de siempre. Pero Ud. sabe de qué se trata y sabe que la única forma de modificar la realidad es mediante la revolución.
Y fundamentalmente liberándose de esa ilusión según la que la democracia es un sistema electoral de representación en el que debemos oscilar entre izquierda y derecha hasta que venga alguno a cambiar las cosas. No hay que fumarse más ese humo, la democracia es el poder popular.
Solo el pueblo salvará al pueblo.